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En la competición los premios no son lógicamente la única fuente de ingresos. Es entendible que muchos jóvenes se quieran dedicar a la competición. Separar a profesionales de aficionados es francamente complicado. Hubo otros tiempos en que los profesionales no podían hacerlo en los JJ.OO.

     

Una de las palabras (incluso frase) que más se oye en los últimos tiempos en equitación es la de PROFESIONAL. Y ello es totalmente interpretativo pues si se entiende simplemente como " el que atiende a una profesión" se cae en una acepción bastante implícita y si se tiene en cuenta "el que practica una actividad de la que vive" pueden caber más discusiones.

 

Refiriéndonos a la segunda hay que tener en cuenta el profesionalismo en que la función primordial es ser jinete de competición y la otra que es cuando se trabaja en otras facetas de la equitación que son muchas (enseñanza, herraje, guarnicionería, cuidado de caballos, gerencia de instalaciones, venta de productos relacionados, organizaciones...).

 

Las dos son totalmente respetables, pero en el profesionalismo deportivo (mejor de dicho de los competidores) hay que tener en cuenta a los que viven de ello y a los que sus emolumentos económicos o bien son familiares o de otros trabajos y los aplican en gran parte a competir (también los hay -no muchos- en que se juntan las dos cosas). Y entonces cabría preguntarse: ¿son ambos profesionales?. La pregunta se respondería de formas totalmente encontradas por diferentes, pero lo que es claro es únicamente que el distingo existe.

   

No es menos cierto, que los que se dedican exclusivamente a competir no obtienen emolumentos sólo de los premios de las competiciones, pues como todo el mundo sabe y se comenta son muy pequeños y en la mayor parte de las ocasiones no son ni tan siquiera capaces de cubrir los gastos. Comprensiblemente hace que haya otras vías: los de más renombre tienen patrocinadores, pues sus éxitos y aparición en los medios lo recomienda; casi todos tienen amplia relación con la venta de los caballos -lo cual en ningún caso debe estar mal visto-;  muchos trabajan para propietarios... en fin unas facetas coadyuvantes totalmente comprensibles, que además van relacionadas, pues la competición bien hecha facilita lo anteriormente expuesto. Y es explicable desde el punto de vista que el deporte ecuestre  es poco seguido y consecuentemente poco patrocinado, y los premios son grandes solamente cuando son proporcionados por los patrocinadores. Por qué los futbolistas pueden ganar tanto, pues porque es un deporte seguido hasta límites incalculables (hasta hay pugnas televisivas por sus retransmisiones), y lo mismo es aplicable a otros deportes muy seguidos y demandados.

  [caption id="attachment_20164" align="aligncenter" width="584"]La Guérinière La Guérinière[/caption]    

Entra dentro de lo normal que muchos jóvenes quieran ser profesionales del deporte en competición, pues pocas situaciones en la vida producen tanto protagonismo como la competición y además cuando oyen permanentemente muchas veces a sus familiares de sus grandes aptitudes, al igual que muchas veces también a sus instructores. El "ego" es algo inherente al ser humano como lo es la vanidad y son capaces de mover grandemente las decisiones y la manera de pensar; esto no se debe entender como algo malo sino aceptarlo con la mayor naturalidad. Y en esto último hay que decir que algunos tienen su indiscutible éxito aunando a la satisfacción -¡qué importante!- de hacer lo que les gusta y un estado con uno mismo envidiable. Y además para redundar se está hablando de un deporte muy subjetivo en que en muchas ocasiones se puede culpar al caballo, al diseño, a los jueces, a la climatología, al estado de la pista... a tantas premisas.

   

En algunas ocasiones -no es lo general- los que compiten llamándose profesionales, desprecian algo a los que son profesionales ecuestres de la no competición. Pero ello puede caer en la recriminación absurda a quienes realizan unos trabajos indudablemente relacionados y necesarios con la competición. Es cierto que los que compiten en la mayor parte de los casos tienen conocimientos reservados que se derivan de su principal actividad, que los otros no tienen y que en muchas ocasiones interesan, pero ello no implica taxativamente que sus conocimientos ecuestres sean mayores. Sin embargo, es cierto que una gran parte -casi mayoritaria- de la información ecuestre va encaminada a los resultados competitivos y no al "saber", lo cual entra dentro de la lógica de que es lo que más se demanda e interesa.

 

De todas formas, se dice que el "saber" no ocupa lugar, pero sí es posible que lo ocupe, aunque no tanto para que se pueda competir y no tener unos conocimientos de equitación que no sólo entran dentro de la cultura sino de la formación que todo profesional debe tener (también los aficionados).

 

Es frecuente ver en la enseñanza a algunos usar modismos extraños e incorrectos que conforman un desconocimiento grande y una falta de respeto a los que imparten sus clases (sin querer entrar para nada en su capacidad técnica). Ello se quiere de alguna forma reglamentar con los cursos de técnicos deportivos, pero en algunas ocasiones los que los imparten tampoco tienen demostrada su cultura ecuestre (para muchos tampoco la técnica).

   

No obstante, tenemos ejemplos de algunos que han sido grandes competidores y tienen grandes conocimientos clásicos ecuestres (también de todo tipo), no sólo por la necesidad que supone sino por su inquietud en el saber y el aumentar su cultura en lo que es su mundo.

  [caption id="attachment_20155" align="aligncenter" width="1024"]ARISTOTELES ARISTOTELES[/caption]  

El deporte de la equitación permanece en una encrucijada difícil de resolver desde el punto de vista de que no está nada claro quiénes son profesionales y quiénes no lo son. Algo complicado de legislar, dado que la separación entre los dos grupos en la competición es muy complicado. Cómo no se van a juntar en la competición, cuándo hay pruebas de Caballos Jóvenes que es comprensible que para ninguno de ellos estén vetadas, y además las consideraciones fiscales se tienen bien en cuenta. Ya hubo otros tiempos en que los que estaban considerados profesionales no competían en la olimpiadas; y,  ¿es que muchos de los que entonces lo hacían no lo eran?.

      José Padeira  

Videos de la Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre

 

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