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Homenaje al SICAB sevillano

19 de noviembre

                                      

                                                                                                    Fernando Villalón

 

En homenaje al SICAB 2011 nos acordamos del poeta Fernando Villalón Daoíz y Halcón, conde de Miraflores de los Ángeles, insigne de la generación del 27, que en muchos de sus poemas nos recuerda a los caballos.

 

El “poeta brujo”, como también se le conoció, nació en Morón de la Frontera-Sevilla en mayo de 1881, y se dedicó fundamentalmente a la ganadería de toros bravos, llegando a tener 800 vacas de cría, pero el negocio de  los toros no le fue bien y en lo mismo se comenta que sus reses no las querían los toreros de su época relevantes como Joselito o Belmonte por broncos y difíciles. Vendió su ganadería (dicen que algunas reses las compró Juan Belmonte) y sus tierras entrando en una ruina muy significada. De Belmonte en tono sarcástico escribió: ¡Belmonte...! ¡Querido amigo...! / ¿Qué le pasará contigo / a las mujeres? / ¡Me las hieres / con tu cupidesco dardo! / ¡Y a ti te ponen a cardo...! / Quitándote de los tosos, / so moro.

 

Escritor aficionado hasta 1924 en que conoce a Adraino del Valle, que le anima con su capacidad poética, en la que pasa de ser un mero aficionado. Más tarde (1927) a Rogelio Buendía y fundan y codirigen la revista “Papel de Aleluyas”. Su primer libro de poesías data de 1926 (“Andalucía La Baja”) y siguió con sus versos para en 1929 escribir su excepcional “Romances del 800”,  que dedicó a Juan Ramón Jiménez.

 

Amigo del poeta Rafael Alberti (también de la generación del 27) a quien se lo presentó Ignacio Sánchez Mejías como el mejor poeta novel de toda Andalucía…, escribiendo Alberti en un libro de memorias  Era Fernando un hombre extraordinariamente fino y simpático, hijo de esa romántica Andalucía feudal, que se sentaba bajo los olivos a compartir tú por tú, el pan con los gañanes. Profundamente popular, los verdaderos amigos suyos, los inseparables, eran los mayorales que guardaban sus toros, los gitanos, los mozos de cuadra, toda la abigarrada servidumbre de sus cortijos, además de cuanto torerillo ilusionado rondaba sus dehesas. Cuando lo conocí ya andaba arruinado. Negocios absolutamente poéticos lo habían venido hundiendo en la escasez, casi en la pobreza.

 

En el final de su vida vivió en Madrid  -acompañado de su compañera Concha Ramos-  hasta su muerte (ocho de marzo de 1930), a consecuencia de una intervención quirúrgica.

 

Múltiples son los poemas en que Villalón nombra a los caballos, y recordamos:

 

Mi caballo se ha cansado

mi caballo el marismeño 
que no le teme a los toros 
ni a los jinetes de acero
 
La corrida del domingo  
no se encierra sin mi jaca 
que por piernas tiene alas
 
!Isla del Guadalquivir ! 
!Donde se fueron los moros! 
!Que no se quisieron ir ! 

 

 

Y también

 

 

Dame la jaca alazana

Y el trabajo de mi abuelo

El que tiene el guardamonte

filigranado de acero;

 

al campo me tiro hoy,

al campo como los buenos,

camino de Cádiz voy

hasta dar con los de Riesgo

 

Cádiz, tacita de plata,

las cadenas se rompieron

 

 

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