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El organismo oficial trata de temas generales y de los deportes de salto, doma clásica, completo, raid, volteo, enganches, ponis, doma vaquera, reining, horseball, paraecuestre, equitación de trabajo y TREC. Y de lo que no es propiamente deporte como es el turismo ecuestre.

 

La última mencionada -al igual que las demás- es claramente plausible por muchos motivos con la orografía tan excelente que tenemos en España y sobre todo por los recursos económicos que puede dar y que en gran medida posiblemente repercutan en el deporte… En su conjunto lo hacen bien; se debe ver lo bueno y positivo en vez de lo que no lo es (vaso medio lleno o medio vacío). No se les puede culpar. En los últimos tiempos han tomado medidas para estimular al caballo joven y están evaluando sus beneficios. La sensibilidad ante el tema existe, y no se debe ver simplemente que las consecuencias no den los frutos esperados, sino que haya dedicación en el tema. La crítica negativa viene sobre todo por ser un estímulo al caballo aunque no sea nacional, y la mayoría creen que tiene que ser al nuestro. Se comenta,  si nosotros no defendemos lo nuestro, quién lo va a defender.

 

No se puede obviar que la extensión es grande y el trabajo mucho y los recursos limitados. Pero muchos se preguntan, es que la cría no tiene cabida en tantos apartados, y cuando además se piensa -es evidente- que tiene una clara relación con el deporte y con sus resultados.  Tal vez la posibilidad esté en un órgano regulador, supervisado por los que tienen un mandato democrático incuestionable y refrendado por las urnas, en el máximo cumplimiento de la ley al respecto.

 

Además, el impacto económico de la cría está claro con los puestos de trabajo directos e indirectos (veterinarios, piensos, herrajes, medicinas, guarnicionería…) que conlleva. Parece que la creación de puestos de trabajo es una de las preocupaciones más importante de los españoles (bien se ha demostrado en las últimas elecciones ya que el partido más votado ha incidido de forma total en toda su campaña contra el paro y la necesidad de combatirlo); y, de alguna manera, puede ir también contra el paro juvenil que es grandísimo en algunas autonomías y por cierto en las de mayor implicación en la cría del caballo de deporte.

 

Un organismo que fundamentalmente tiene que velar por el deporte, no puede encargarse más que de la cría de un cierto nivel, que pueda propiciar unos resultados futuros idóneos. No a la masificación sino unos criterios exigentes de excelencia. Calidad y no cantidad pues no es cuestión del número de nacimientos- qué gran error-, sino conseguir unos productos que por sus características sean de posible repercusión deportiva. No parece muy comprensible que el organismo o los comités organizadores aporten economía a caballos de no futuro. No se va para nada en contra de los caballos que realizan competiciones de “hobby” o diversión en las que hay que aplicar los recursos -no son pocos-  propios (personal, pistas, mantenimiento, oficiales, cronómetro…), pero no añadir más.

 

Hay que diferenciar bien y necesariamente la cría del caballo de deporte que su objetivo primordial es conseguir caballos como la palabra indica de deporte; a los caballos que se crían con otros fines como pueda ser la permanencia de razas que conformen un patrimonio cultural y de tradición que no se debe perder, caballos con fines de espectáculos, de alimentación… Todos los casos son válidos,  pero meter en el mismo saco objetivos diferentes parece un despropósito.

 

El problema es complicado pues la cría depende del ministerio de Agricultura y la RFHE del Consejo Superior de Deportes (ministerio de Educación). Una dificultad añadida, aunque haya diálogo y colaboración en contra de la simbiosis de la cría del caballo de deporte y los resultados ecuestres deportivos (las palabras explican claramente la evidente relación como ya hemos comentado). Ya lo hubo con las corridas de toros sin depender de Cultura sino de Interior. La complicación no hay duda que existe, pero queda aumentada porque los cargos competentes a ello son políticos  y su ideología está marcada por la tendencia del nombramiento y se sabe que son a corto plazo (la cría lo es a largo), y -aunque sea incorrecto decirlo- saben que los frutos no estarán en su mandato. No nos vamos a engañar, ser Presidente del Consejo Superior de Deportes es algo efímero; casi todos los que lo han sido, después no han tenido cargos de relación con el deporte; en el último que hubo lo vemos bien con unas atribuciones políticas que nada tienen que ver con el deporte ni de elite ni de promoción. Por supuesto las normativas de la UE al respecto.

 

Se dice que una de las cuestiones del no buen sistema educativo en España -nos tiene muy retrasados-, es los continuos cambios de ley que se dan: el político que llega cambia la del anterior, éste cambió la del que le precedió  y así sucesivamente sin existir nunca una ley a largo plazo que facilite la mejora. ¿Pasa lo mismo con la cría?. Y se dice, asimismo, que en gran manera el dejar los estudios está favorecido por aquellas circunstancias (burbuja inmobiliaria…) que posibilitaban el trabajo, pero que ya no existen, lo cual aboga por la continuidad en la cría.

 

No estamos hablando de la cría de unas razas u otras, sino de las que puedan optar a resultados convincentes. Lógicamente nuestra cría nacional es muy importante (caballos españoles ya en Gran Bretaña, Irlanda, Alemania, Suiza, Francia, Bélgica, Holanda, Italia, Portugal, Estados Unidos, Suramérica…, y por algo será). Los expertos pueden opinar mucho mejor por su experiencia y conocimientos que nosotros, y consiguientemente crear unos baremos que traten de conseguir el fin, que por ser complejos y no exentos de complicación es lógico que se vayan cambiando mejorándolos para conseguir lo que se trata. A todos nos gustaría poder afirmar que nuestras ideas son acertadas, pero está archidemostrado que la razón en lo ecuestre no es sólo privativa de algunos.

Sobre ello se puede reflexionar. Lo más importante ya está hecho. No dejemos decaer- algo tan español- el esfuerzo económico, infraestructuras, ilusión, conocimientos… ya efectuado.  Nuestra cría ha mejorado en los últimos años de una forma casi impensable. Rematemos algo de suma importancia en nuestro futuro ecuestre. Huyamos del tópico indeseado de que España es un país de toros y no de caballos; el trabajo con el ganado vacuno se hizo desde siglos a caballo y existe una raigambre de selección natural de suma importancia. Nuestro país es grande y tiene campos absolutamente idóneos para la cría (mucho mejores que algunos que despuntan en el tema). La cría va unida con el elitismo, ¿pero son elitistas los puestos de trabajo que hay alrededor de ella?.

 

¡La cría es, sin ninguna duda, el futuro de nuestros resultados deportivos!. Debemos tener sensibilidad con el futuro aunque tal vez algunos no lo veamos.

 

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