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LAS TECNOLOGIAS DE LA REPRODUCCION EN LOS CABALLOS DE DEPORTE. I. LA INSEMINACION ARTIFICIAL

En las últimas décadas se ha producido una auténtica revolución en el desarrollo de las tecnologías de la reproducción tanto en Medicina Veterinaria como Humana (Clínicas de Fertilidad). En ambos casos el objetivo es completamente distinto: si en Medicina Humana la tecnología de la Reproducción busca principalmente (aunque no únicamente) soslayar la infertilidad de algunas parejas, en Medicina Veterinaria la Tecnología de la Reproducción está completamente supeditada al objetivo más ambicioso de la MEJORA GENETICA. El objetivo es conseguir que se reproduzcan en mayor número y de manera más eficiente los mejores individuos desde el punto de vista genético, de manera que estos genes superiores se extiendan más rápidamente en la población. Se han conseguido así vacas que producen más leche, cerdos que con menos pienso producen más carne con menos grasa…produciéndose estos avances mucho más rápido.

El caso de los equinos de competición es peculiar, porque la propia naturaleza del principal objetivo a seleccionar (el éxito en la competición) era incompatible hasta ahora con el uso de los mejores individuos en la reproducción. Los mejores caballos y yeguas que compiten, normalmente lo hacen hasta edades avanzadas, por lo que no se dedican a las funciones reproductivas hasta su retirada de las pistas y eso hacía que tuvieran pocos hijos. Si tenemos en cuenta además los años necesarios para que los hijos de un caballo compitan a alto nivel, ocurría con frecuencia que se descubría que un caballo era un “gran semental” cuando ya había fallecido.

La inseminación artificial: semen refrigerado y congelado

El desarrollo de la inseminación artificial, tanto con semen refrigerado como congelado, ha supuesto una auténtica revolución PERMITIENDO EL USO DE LOS MEJORES SEMENTALES EN COMPETICIÓN, SIN QUE TENGAN QUE RENUNCIAR A SU CARRERA DEPORTIVA.  También ha supuesto un aumento espectacular del número de descendientes que producen estos sementales superiores: si en monta natural un caballo puede cubrir 50, 80 o hasta 100 yeguas en una temporada, con la inseminación este número puede subir a varios cientos, y algunos caballos de alta demanda llegan a tener miles de hijos.

El espermatozoide es una célula altamente especializada, tanto que ha perdido la capacidad de realizar otras funciones, como autorepararse o generar energía. Cuando el espermatozoide se daña o agota su energía, simplemente muere. La CRIOCONSERVACIÓN (mantenimiento de las células mediante frío), al bajar la temperatura de la célula espermática, consigue que ésta disminuya su metabolismo, gaste menos energía y dure más tiempo. Para que los espermatozoides se mantengan viables a estas bajas temperaturas es necesario procesar el semen y añadirle medios especiales. Los espermatozoides pueden mantenerse refrigerados (4-6ºC) o congelados en nitrógeno líquido a -196ºC.

La inseminación con semen refrigerado

El SEMEN REFRIGERADO consiste en disminuir la temperatura de este hasta los 4-6ºC, de esta manera los espermatozoides pueden almacenarse durante 24 a 48 horas sin perder su capacidad fecundante. El uso del semen refrigerado aporta dos ventajas importantes: permite dividir los eyaculados y posibilita su transporte y por tanto facilita su comercio

Cada eyaculado puede dividirse en DOSIS, con las cuales se pueden inseminar varias yeguas; la mayoría de los sementales producen entre 5 y 15 dosis por eyaculado, dependiendo de la cantidad y calidad de su semen. Estas dosis, una vez preparadas, pueden transportarse manteniendo la temperatura de 4ºC empleando métodos pasivos (cajas isotermas con acumuladores de frío), que son baratos y sencillos de manejar; esto permite inseminar muchas más yeguas, que no necesitan transportarse hasta el caballo para la cubrición, sino que son inseminadas en las propias yeguadas. Esta ventaja ha favorecido un activo comercio de semen no sólo dentro de los países, sino en toda Europa.

Para la preparación del semen refrigerado se debe obtener, valorar y procesar el eyaculado, que se diluye en un medio especial (MEDIO DE REFRIGERACIÓN) que protege los espermatozoides durante este tiempo de refrigeración y almacenamiento, y sirve al mismo tiempo para dividirlo en dosis. El manejo de las yeguas es sencillo: se debe realizar un seguimiento por ecografía del ciclo de la yegua, y cuando se detecta la presencia de un folículo maduro se solicita el semen, que suele llegar a las 24 horas, y se realiza la inseminación. Es imprescindible, para sincronizar la inseminación con la ovulación de la yegua, que el veterinario administre medicamentos que provoquen la ovulación.

Los resultados de la inseminación con semen refrigerado son excelentes, y el costo moderado, ya que evita el traslado de la yegua y el potro, por lo que es el método preferido por los ganaderos. Para los propietarios de los sementales tiene la desventaja, sin embargo, de que el semental debe estar disponible para las extracciones cuando se demande, lo que puede ser difícil en caballos con un apretado calendario de competición.

La inseminación con semen refrigerado

El SEMEN CONGELADO se almacena inmerso en nitrógeno líquido a -196ºC, lo que permite su preservación de manera prácticamente indefinida. Esto permite la creación de bancos genéticos, el uso del semen después que los sementales han muerto o han sido castrados, y su transporte y comercialización internacional.

El semen, una vez obtenido y valorado, debe ser diluido y procesado para poder ser congelado. Aún así, el semen congelado pierde parte de su capacidad fecundante, de manera que suele ser menos fértil que el semen refrigerado y sobre todo tiene una supervivencia mucho menor dentro de la hembra, lo que determina que la yegua deba someterse a un seguimiento mucho más especializado, ya que la inseminación debe realizarse muy cerca del momento de la ovulación. Además, no todos los sementales producen semen que soporte bien el proceso de congelación. Por estas razones el uso de semen congelado se ha desarrollado menos y más tardíamente que el semen refrigerado.

Aún así, en las últimas 2 décadas se han producido avances científico-técnicos primordiales que han dado un nuevo empuje al uso del semen congelado. Por un lado, se ha mejorado mucho la técnica para la congelación que han permitido obtener dosis de mejor calidad, y ahora casi todos los caballos fértiles pueden ser congelados. Por otro lado la inseminación intrauterina profunda (IIUP) permite, de manera muy sencilla, la deposición precisa del semen junto al oviducto y el empleo de un número mucho menor de espermatozoides en cada inseminación. 

El semen descongelado sobrevive apenas unas horas dentro de la yegua, por eso las yeguas, una vez en celo, deben ser sometidas a control ecográfico frecuente; idealmente la inseminación debe producirse entre 12 horas antes y 6 después de la ovulación. En la práctica esto supone que las yeguas, la mayoría de las veces, son trasladadas a un centro especializado, lo que aumenta el coste. Aún así, los resultados que se obtienen en muchos caballos son semejantes a los del semen refrigerado, por lo que es un sistema cada vez más empleado.

Los propietarios de sementales de competición pueden percibir fácilmente las ventajas del semen congelado: se suele congelar el semen fuera de la temporada de competición, y el caballo no necesita estar disponible durante la temporada reproductiva, que suele coincidir con la de competición, además de que las posibilidades de comercialización son mucho mayores al poder transportarse el semen virtualmente a cualquier lugar del mundo.

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